Dando jugo en Jordania

No es que haya viajado a ese místico país del Medio Oriente, pero el lunes fui invitado a almorzar a la embajada en Chile de ese país, por lo que técnicamente estuve en ese territorio. Acá un relato de ese momento “simpático” (como diría la mamá ultra cuica de una amiga).

chaquetita

Debo reconocer que antes de llegar a la embajada de Jordania estaba más nervioso que monja con atraso, más que mal entre los highlights de mi vida social se encontraban uno que otro matricidio matrimonio de amigos, dos bautizos y el lanzamiento de Show de Goles en el local para señoritos Diosas, por lo que no me manejaba mucho en el jers setss.

Vestido con mi mejor pinta de “adulto joven formal cashual” (en la foto el segundo de derecha a izquierda): camisa blanca (con cuello negro por el piñén), chaqueta manga tres cuarto (me queda chica, la compré hace diez años en el Tigero de Talca City) y los jeans de siempre, llegué puntual a la cita. Fui el primero, por lo que tuve que esperar cerca de 15 minutos a que llegaran los demás invitados.

Una vez reunidos todos llegó el momento de las presentaciones. Me acerqué al más joven del lugar, buscando algún partner para pelar, pero resultó ser el más potifrunci de la tarde, además que nuestra conversación empezó con el pie izquierdo, porque cuando me dijo que trabajaba en el Cuerpo D del Mercurio, yo inocentemente le pregunté: “¿qué es esa weá?”, algo molesto me explica que es el Reportajes del Mercurio, ahí las cagué más, porque le dije que no leía esa cuestión, “por extensa y fome” (ahí aprendí que a nadie le gusta que le traten mal a su medio), después de eso no me pescó más. Algo parecido me pasó con la flaquita de CNN cuando le dije que no veía ese canal, porque repetían las mismas noticias todo el día.

Fue así como deambulé solo por el lugar hasta que entramos al comedor. Ahí me senté al lado del consul y al frente del embajador, quienes no hablaban nada español, pero como tenían un inglés característico de los típicos enemigos de Jack Bauer en 24 pude salvar y algo conversé, lo que fue un mérito, porque no sé si saben que mi inglés escolar fue nefasto, algo que nos dimos cuenta todo el curso en cuarto medio, cuando el profe de inglés le habló a la compañera rubia de intercambio y ella no le entendía nada. Fue terrible. Desde ahí empecé a ver HBO con harta atención, para aprender algo que sea.

800px-MaqlubaLa comida estuvo pa’ chuparse los dedos. De entrada hubo sopa de lentejas color garbanzo, luego un plato de maqluba (arroz con cordero, berenjena frita y almendras tostadas, en la foto de al lado hay un ejemplo) con rellenitos de zapallo y hojas de parra. De postre el infaltable baclawa.

Luego de eso vino la tradicional sobre mesa, donde di jugo hablando con el consul, pero que con esfuerzo y mi inglés engrupidor pude sacar visa gratis a Jordania (traté los pasajes, pero fracasé). El momento complicado vino cuando me dijo algo, yo no entendí y como buen chileno chanta le dije “yes”. Cinco minutos más tarde tenía una taza de café árabe (bien cargado) delante mío. “Cagué”, me dije, “obligado a tomármelo”. La verdad es que odio el café, de hecho no tomo nunca, así que quedé más prendido que Mario Bros con estrella, algo que me sirvió mucho, porque luego vino el discurso del embajador, que, la verdad, fue súper fome, aunque la euforia que me produjo el café me hizo seguirlo y hasta aplaudir cuando dijo que “Europa tuvo conflictos más largos y resolvieron sus problemas, lo que da la esperanza de que llegue la paz al Medio Oriente”. Fue genial.

Tras las palabras parece que al embajador le dieron ganas de ir al baño (como buen paisano debe tener la digestión acelerada), por lo que nos echó, irónicamente, de manera diplomática. Pero para dejarnos contentos nos regaló una bolsita a cada uno con productos de Jordania, casi todo eran cremas y jabones a base de barro del Mar Muerto. Eso sí la señora que estaba sentada a mi izquierda en la mesa no se lo merecía, porque peló todo el rato al embajador, por las servilletas que estaban húmedas y la falta de decoración. Según ella eso se debía a la falta de una mujer en la embajada (el mister es soltero). Yo le dije que eso no le importaba a nadie, lo que valía era el gesto que tuvo de invitarnos. Ella me respondió que yo no sabía nada. “Serap”, pensé y me dediqué a comer.

Después de eso me fui feliz a mi casa (al baño), con el grato recuerdo de haber vivido una jornada agradable con una cultura muy distinta, pero ojo, que nunca se tiraron el tradicional flato después de comer, yo lo esperaba con ansias, estaba muy hinchado.


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Comentarios

  • sebosnia dijo:

    jajjaja, weón, creo que ese wn fome de el merculo fue mi ayudante en una clase. Si es que era él, creo que debe ser una de las 6 personas más fomes que he conocido a lo largo de mi vida.

    y pq fuiste, wn picante?

  • rafa lafuente (Author) dijo:

    jajaja debe ser el mismo, porque salió de tu U jejejej (reservo su nombre para no destruirlo tanto jajaj)

    Fui porque el tipo quería conocer periodistas jajajaj a mi me tinca que se equivocó conmigo, pero bue… ya está ajjaja

    Saludos.

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