Los rostros tras los golpes (un homenaje al Gorila)

Lamentable lo ocurrido con Cristián “Gorila” Martínez, un luchador de Todo Vale que practicó la disciplina con cariño y pasión. Me tocó entrevistarlo en tercer año de la universidad (2006) y con Camila Cuneo hicimos este intento de reportaje, donde el “Gorila” habla de su gran amor: la lucha. Descansa en paz este round. Te lo mereces.

Era septiembre de 1948 y en un restaurante de San Bernardo se comenzaba a fraguar el llamado “complot de las patitas de chancho”, movimiento que fue bautizado así por el tradicional plato que servían en el local. El objetivo de la confabulación era crear las condiciones favorables para realizar un golpe de Estado para posicionar en el poder al General Carlos Ibáñez del Campo en desmedro de Gabriel González Videla.

Finalizaba el segundo año de su mandato y un grupo de oficiales y suboficiales del ejército y de la aviación junto a algunos políticos discrepaban del manejo del Go- bierno de Videla en algunos ámbitos. Eran tiempos complicados, por lo que reforzar la seguridad interna se hizo necesario.

Para eso, el ex Presidente contrató a Curt Michel Gronow, un ex boxeador y maestro especialista en Jiu Jitsu, como instructor de Defensa Personal de Carabineros de Chile, donde enseñaba su propio sistema llamado JILUBO –Jiu Jitsu - lucha – boxeo-. Ese fue el inicio del Mixed Martial Arts –como le dicen técnicamente- o Todo Vale en Chile.

Los primeros asaltos

todo 2Cristián “Gorila” Martínez es, sin duda, el ícono del Todo Vale en Chile. Proveniente de una familia deportista e hijo de Hernán Martínez, uno de los tres hombres que obtuvieron cinturón negro de Jiu Jitsu en manos del maestro Curt Michel Gronow, el padre de esta disciplina en el país. Cristián fue el cuarto en obtenerlo, después de eso, nadie más lo ha logrado en el país.

Su apodo lo eligió por su abuelo, a quien llamaban así, sin embargo, confiesa que a él le dicen “El Padrino”, porque es quien trae y organiza los eventos de Todo Vale en Chile.

Desde niño practicó Judo, Jiu Jitsu, Karate, Lucha y Boxeo. Pero cuando vio por primera vez el Todo Vale en un programa de televisión, se dio cuenta que era lo que quería. “A los cuatro segundos estuve seguro de que era lo que estaba buscando. Era aquí donde podía aplicar todos mis conocimientos de artes marciales sin restricciones. Los ordené y después me dediqué a difundirlo en Chile”.

Hablar del Gorila hace imaginarse a un hombre implacable y casi sin corazón, pero no es así. Detrás de ese cuerpo de hombre duro se esconde un personaje sencillo, risueño y que por qué no decir, hasta inspira ternura, rompiendo con todos los prejuicios que existen hacia las personas que practican este deporte.

A sus cuarenta años está consagrado como el mejor en su disciplina a nivel nacional, y él mismo asegura, sin titubear y con certeza absoluta, que “en Chile no hay nadie que pueda ganarme”.

De hecho, de ahí proviene su fama, ya que su carrera mediática despegó definitivamente cuando hizo un desafío por televisión, donde ofreció cinco millones de pesos a quien pudiera derrotarlo. Claro está que nadie pudo. “Se atrevieron cuatro personas, incluso un karateca me pidió la revancha, pero le había ganado muy fácil, le saqué la cresta”.

La primera vez que compitió fue en Brasil, en 1997, donde perdió la final con el campeón mundial de entonces. Al año siguiente volvió a competir, pero por una lesión en la clavícula no pudo continuar. En Japón, el 2001, tuvo su pelea más rápida, de 18 segundos, y la que más recuerda. Sin embargo, cuenta que perdió contra un japonés, aunque su derrota la atribuye a que le robaron puntos.

Aunque la mayoría de las personas pensarían que el temor de practicar este deporte y específicamente, antes de una lucha, está en sufrir alguna lesión, Martínez reconoce que el miedo más grande antes de luchar es a perder, y no a accidentarse.

Es más, aunque suene curioso, reconoce que a sus alumnos les prohíbe jugar fútbol, porque se lesionan muy fácil. “Es muy corriente esquinzarse, doblarse un tobillo. Cuando uno juega no está preparado para eso, en cambio para las luchas sí lo estás. Te encuentras siempre atento, con los reflejos de un gato”.

Como buen admirador de su deporte, intenta contrarrestar la idea preconcebida que existe sobre que es un deporte peligroso y violento. Así mismo asegura que para practicarlo es necesario ser muy inteligente. Y que casi todos los que compiten tienen además un título universitario.

Él mismo reconoce que para ser un maestro es necesario ser constante, estudioso y muy humano. “Los alumnos se reflejan en ti. Hay que ser sensible, comprender a la gente, ser amigo y estudiar mucho, como en cualquier profesión”.

El Gorila comenta que si se dedicara plenamente a entrenar y competir sería campeón mundial, pero que el problema está en los auspiciadores. Chile fue, después de Brasil, el segundo país sudamericano en traer el Todo Vale, pero la falta de sponsors ha llevado a que el deporte a nivel país se encuentre entre los más bajos.

Con varios campeonatos en el cuerpo y entrenamiento diario, el Gorila se mantiene en muy buena forma. Asegura que para competir profesionalmente es necesario practicar cuatro veces al día y alimentarse de manera sana. Esto último lo reconoce como una debilidad, por su fanatismo por la comida china en general.

Actualmente, tienen 18 clubes de la fe-deración en todo Chile, aunque hay más fuera de ella. Han organizado más de 15 torneos a lo largo del país y además cuentan con un programa de televisión, “El Club de la Pelea”, que lleva 27 capítulos al aire.

Si bien al Gorila le encanta lo que hace, anunció que se retirará el próximo año para dedicarse más a lo de “Padrino”. Comentó que están preparando una lucha de despedida. “La idea es dedicarse más a lo empresarial, a la organización de eventos, aunque el bichito de la pelea siempre va a estar presente”.

Deporte de constancia

todo 3El Todo Vale, pese a no ser una disciplina muy difundida en Chile, lentamente ha ido ganando adeptos, en particular gente joven que ha practicado las artes marciales desde la infancia y quieren probar nuevos desafíos.

Entre ellos se encuentra Cristián Von Höveling quien llega puntualmente a las siete de la tarde a un pequeño gimnasio de Apoquindo en el que entrena tres veces a la semana diferentes estilos de artes marciales, combinando técnicas de combate con sumisión.

Comienzan la sesión con un calentamiento físico intenso, que consiste en un circuito con estaciones de 30 segundos de duración, en los que realiza diversos ejercicios como sentadillas y abdominales, siempre bajo la supervisión de un sensei o un sempai -instructores de artes marciales-.

Luego de media hora de intensa preparación física comienza el entrenamiento de técnicas de sumisión, basado en el Jiu Jitsu. “Ésta es fundamental en el Todo Vale, ya que no sacas nada con ser un buen peleador si una vez que te llevan al suelo te someten con una llave”, comenta entusiasmado.

Para este estudiante de publicidad, las artes marciales más que un deporte es un estilo de vida. De padre y madre karatecas, practica desde los seis años pasando por varias ramas de este deporte. Y ahora, a sus 21 años se puede decir que tiene experiencia en el tema.

Actualmente, su motivación principal es pelear Todo Vale. Para eso practica duro tres veces a la semana técnicas de lucha y dos días musculación. Tiene claro que la constancia y el orden son fundamentales en su entrenamiento. “Llevo vario meses aprendiendo diferentes técnicas de golpes y sumisión, espero estar preparado para el próximo año”.

Luego de practicar cuarenta minutos variadas técnicas de Jiu Jitsu, comienza una ronda de combate para aplicar lo aprendido. La lucha es intensa y se la toman en serio, los peleadores saben que es una buena oportunidad para ensayar los golpes.

La lucha se hace de manera respetuosa y siempre cuidando al compañero. “Es esencial respetar al rival, sobre todo en un deporte en que existen demasiados charlatanes que hablan mucho y pelean poco, esos son los peores”, comenta serio.

Cristián tiene claro que existe un prejuicio con respecto a los peleadores, esto se debe, según él, a que muchas personas practican artes marciales para llamar la atención y lucirse frente a sus amigos tomando actitudes matonescas.

Termina el entrenamiento y se despiden ceremonialmente con solemnidades típicas de las artes marciales. Cristián toma su bolso y se va a su casa, con la esperanza de algún día poder alcanzar un nivel que le permita participar en Todo Vale.

Peleas para todos

todo 1Como en todo tipo de deportes, existen personas que practican el Todo Vale de manera amateur por hobby o simplemente para realizar una actividad física, sin un ánimo competitivo. Entre ellos se encuentran varios profesionales que entrenan con- tinuamente una variedad de técnicas de combate y sumisión en diferentes gimnasios de Santiago.

Un ejemplo claro de estos profesionales jóvenes amantes de los deportes de contacto es Francisco -cuyo apellido pidió que no reveláramos-, un abogado que trabaja en un importante estudio jurídico de la ca- pital.

Sentado detrás de su escritorio de madera tapado de expedientes, cuesta notar su metro noventa de estatura y debajo de su camisa Polo y corbata Armani se oculta un cuerpo musculoso, esculpido por los años de entrenamiento en el gimnasio.

A simple vista, Francisco se muestra como una persona tranquila, con una vida normal, pero pocos saben que tras esa personalidad apacible se encuentra un guerrero amante de los deportes extremos.

Con sus 35 años de edad y un trabajo que le da los recursos para hacer lo que quiera, Francisco ha practicado diversos deportes en su vida en varios lugares del mundo, como rafting, canotaje, bunjee, paracai-dismo, entre otros, pero el que realmente lo apasiona es el Jiu Jitsu, que practica desde muy joven.

En uno de sus viajes por el mundo, en Brasil para ser más exactos, ingresó una tarde a un gimnasio a ver unas peleas que llamaron su atención, porque se realizaban en un cuadrilátero cerrado por una jaula, ese fue su primer contacto con el Todo Vale.

“Fue amor a primera vista. Ver a dos tipos encerrados en una jaula, luchando con todo para derrotar al otro despertó una ansiedad en mí. Lo encontré muy extremo”, relata.

De eso han pasado diez años de duro entrenamiento, tanto físico como psicológico. “No es llegar y subirse a pelear al cuadrilátero, debes prepararte completamente”, dice Francisco.

Si bien, no practica el Todo Vale de manera profesional, Francisco se lo toma en serio, ya que sabe que una mala preparación puede ser letal en el momento de un combate de verdad.

Por eso, el 2000 se fue tres meses a Río de Janeiro, a practicar con un sensei especialista en técnicas de sumisión, para complementar y perfeccionar su Jiu Jitsu.

El entrenamiento fue duro, ya que quiso aprovechar al máximo su estadía en el país carioca, y con el tiempo el esfuerzo fue dando sus frutos. “Cuando llegué a Brasil me hicieron pelear con un negro tremendo, debe haber pesado cerca de 30 kilos más que yo, para probar cómo estaba mi nivel. Duré dos asaltos”, recuerda.

Reconoce que le falta pelear algún torneo para ver cuál es su verdadero nivel, aunque dice que lo suyo es más la práctica que la competencia. Esto se debe a que no vive del deporte, si no que lo practica por entretención. “Entrenar es una buena oportunidad para relajarse y botar las tensiones”.

Al fin y al cabo el Todo Vale es un deporte como cualquier otro, con los riesgos y beneficios típicos de una actividad física, y a pesar de lo agresivo que es, lo practican profesionales que no buscan ni ven la violencia en él, si no que una forma más de liberarse del stress cotidiano.


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Comentarios

  • ELIZABETH dijo:

    POR FAVOR TENGO QUE HACER UN TRABAJO SOBRE EL RESTAURANTE DE LAS PATITAS DE CHANCHO Y ME GUSTARÍA QUE ME AYUDARAN CON UNA INFORMACIÓN DONDE ESTABA UBICADO ESTE RESTAURANTE QUE CALLE DE SAN BERNARDO PORFA AYÚDENME
    Y QUIEN ERA EL DUEÑO ESPERO SU RESPUESTA ….

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