24 meses

Hace tiempo que tenía ganas de escribir. Sobre qué? No lo sé. Pero creo que es un buen momento para volver a hacerlo.

Podría escribir muchas cosas. Eso está claro. Al fin y al cabo escribir es gratis y fácil. Sólo me debo sentar y empezar a tipear (ahora es más fácil con un teclado) ideas.

La última vez que postié algo acá fue en marzo de 2012. En ese tiempo han pasado muchas cosas (y la U sigue sin tener estadio). Mi vida ya no es la misma de antes y yo, obviamente no soy el mismo.

Tengo algunos kilos menos, otros pelos menos y unas arrugas más. Pese a eso, hay cosas que no cambian: Sigo jugando a la pelota y sigo sin perderme un partido de Colo Colo. Por otra parte mi familia perdió un integrante, pero en poco meses retomamos el equilibrio gracias al nacimiento de la M.

En este tiempo he pasado por mucha felicidad, pero también por mucho tristeza. Puedo decir con seguridad que en el último año y medio estuve más feliz que triste. Pero ahora estoy más triste que feliz. Lo más seguro es que en algún momento volveré a estar feliz. Pero también volverá la tristeza. De eso se trata la vida, no? De altos y bajos, de blanco y negro (ladrones). Existen matices, pero son los extremos los que nos hacen sentir que estamos vivos.

Hay algo que sí sé con certeza: No soy el mismo hombre de hace dos años. Tengo el mismo nombre. El mismo rut. No he cambiado de isapre ni AFP (los primeros me subieron la prima, era que no). Sigo en la misma pega. Escucho todos los días al menos una canción de Pink Floyd. Sólo cambié de auto y tres veces de pieza. Y ahora que leo lo que estoy escribiendo, siento que mi forma también cambió.

Ya no soy el invencible que pensaba ser. Tampoco el sabelotodo que me creía. En realidad soy uno más de este mundo. No soy campeón del mundo en algo. No soy único. Soy uno más.

También en estos dos años aprendí que uno está solo. Tengo una linda familia, unos buenos amigos y grandes compañeros de trabajo. Pero estoy solo. Porque así es la vida. Uno navega con gente al lado, pero de una u otra manera, cuando llega la noche, uno siempre está solo.

Me alegra volver a escribir.