ABUSO

Con lo ocurrido con American, que por error vendió en su web pasajes a costo cero, cobrando sólo la tasa de embarque a cualquier parte del mundo, harto se ha hablado del “abuso” de los compradores sobre la pobre empresa aérea norteamericana.

De  hecho saltaron varios paladines de la moral (muchos de ellos con el poder adquisitivo de comprar pasajes al por mayor si quisieran), indignados por lo “sinvergüenza que es el chileno promedio”, ese que los avergonzó ante el mundo con esa pillería dolosa de comprar pasajes sabiendo que el precio era anormal y por ende había un error. Guardianes de la moral (JA), que por cierto besan a sus señoras sin asco luego de tirarse a sus amantes, quienes quedan marcadas en sus pechos por los leves golpecitos de las cadenitas en la que cuelgan la cruz de oro. Cerdos. Caras de raja. Pero ese es un cuento para otro día.

Así que a lo nuestro. Hablemos de abuso, ya que sacaron la palabra a la palestra. Abuso es tener una línea aérea y practicar una política de discriminación de precios asquerosa, dividiendo los aviones en primera y económica, donde la primera es una oda al lujo y comodidad, mientras la económica no se aleja de un transporte de esclavos digno del imperio romano. Además, con el tiempo la económica se ha hecho cada vez más incómoda, comprensible, si las hicieran cómodas, el que está dispuesto a pagar más por irse en primera optaría por la económica en su próximo vuelo. Eso, es abuso.

Abuso es ser una compañía que ofrece servicios como agua, luz o gas y “equivocarse” todos los meses cobrando 10 o hasta 100 pesos demás. ¿Quién se va a dar la lata de alegar por cien pesos mal cobrados? Nadie (hay que ser bien valiente para ir a darse la paja de tres horas para completar la gincana que implica cualquier servicio al cliente de estas empresas). Pero multipliquemos esos 100 pesitos por un millón de hogares con el servicio. En una pasada, por un “error” del que nadie se queja, se llevan 100 millones. ¡Sin hacer nada! ¡Eso es abuso!

Abuso, en honor al tiempo del lector, es subir la bencina 100 pesos porque llovió en Birmania, luego 50 más porque dejó de llover en Birmania y magnánimamente bajarla 5 las semanas siguientes, para luego subirlas 100 de una. Abuso es cobrar tasas de interés degeneradas. Abuso es aumentar el valor de las isapres arbitrariamente esperando que la otra parte no se dé cuenta o asuma porque “el sistema dice que es así”. Abuso es lucrar con los dineros de las futuras pensiones de millones de huevones que mes a mes ahorran y que estos administradores llamados AFP invierten, asumiendo las utilidades, pero dejándole las pérdidas a los trabajadores. Abuso es tener jornadas de trabajo largas que nos tienen con 245 horas al año sobre el promedio de la OCDE (sin contar las dos horas promedio de traslado que implica moverse de la casa al trabajo y viceversa). Abusos, nótese que está en plural, es lo que sufren a diario millones de chilenos quienes vieron una oportunidad de viajar, que quizás de no ocurrir el error de American, nunca lo hubiesen podido hacer.

Así que la próxima vez que usted amigo acuse de abuso a una persona que encontró una oportunidad en un mercado donde siempre le toca perder, defendiendo los intereses de una empresa poderosa, proceda a sacarse dos costillas y chuparse el pico. Si quiere úntelo primero en un tarro de miel, para que sea más dulce, porque ABUSO es otra cosa.

De todas maneras hay que agradecer a American por asumir el error, lo que de inmediato anula cualquier teoría del abuso.


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